“Regresé a Mérida porque me dijeron que le había dado un infarto a mi padre, Mauricio León Rosas”, comienza diciendo la protagonista de Cachorro de León, parafraseando el inicio de Pedro Páramo. Conchi y su papá llevaban ocho años sin verse ni hablarse. Ella estaba representando el papel de La Muerte Catrina en un drama de David Olguín cuando le dieron la noticia. Le sobraban motivos para no ir a despedirle. La actriz los desgrana en este diálogo autobiográfico con el público, representado el fin de semana pasado en el FIT de Cádiz (y antes en Temporada Alta de Girona), que llega ahora al Festival de Otoño madrileño.
