Francia asiste a un punto de inflexión en su evolución demográfica y en el país muere más gente de la que nace por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. En 2025 el saldo natural de la población (diferencia entre nacimientos y decesos) fue negativo: nacieron 645.000 bebés y hubo 651.000 defunciones, según los datos publicados este martes por el instituto nacional de estadística (Insee, en sus siglas en francés). El dato en realidad es el reflejo de la evolución de los últimos 15 años, en los que ha habido una caída progresiva de la tasa de natalidad, un envejecimiento de la población y una mortalidad ligeramente al alza.
